No, no estoy hablando del River - Boca.
No, no estoy hablando de que sea, posiblemente, mi última entrada de enero.
No, no y no.
Está vez estoy hablando de algo real. Hoy, o mejor dicho ayer, fue mi última tarde antes de partir a Necochea y aproveché de juntarme con amigos. En eso, así de la nada surgió la idea de organizar un partido de fútbol cinco. Era buena, pero faltaba confirmar ciertas cosas: eramos tres en mi casa; por ende necesitabamos dos más. Y aún no teníamos rival. ¿Más complicado? No teniamos cancha y faltaba hora y media para "jugar", si es que jugabamos.
Nos pusimos las pilas, movimos contactos, consultámos como a seis equipos distintos y finalmente conseguimos dos compañeros más.
Se hicieron las ocho y ahi estábamos. Peloteamos con el Nacho un rato esperando a los otros tres y por supuesto al otro equipo (que al final eran el padre, los hermanos y los amigos de estos últimos de nuestro amigo y arquero el Lauta ja ). Lo raro que me resultó verlos llegar: ¡ los hermanos eran iguales ! y al padre lo había visto en algún lado. Pero su cara se me hacía demasiado conocida. Pensé en un principio que quizá por mi papá, amigo de él o algo. Pero no. Jugamos el partido y en ningun momento me acordé de quién era. Por cierto jugaba abierto por la derecha (digamos que un hombre grande jugando con pibes de 15-16 tiene que tener algo para poder jugar) y la movía bastante. Sin estado: pura habilidad. Empezamos perdiendo y ahi nomás pudimos darlo vuelta y lo mantuvimos hasta más o menos quince minutos del final, cuando luego de ir ganando por tres goles nos lo dieron vuelta y nos terminaron ganando. Es horrible. Ganar bien todo el partido, jugar bien y por falta de estado perder. Porque nos atacaban de a tres y no llegabamos a marcar. ¡Muertos! Muertos estábamos.
El punto es que seguí sin ubicar a este hombre pero sí lo saludé. En defenitiva sabía su nombre: le decían Pato y como era el padre de un amigo sabía su apellido. Aún así no lo ubicaba.
Más tarde, mi amigo, el Lauta, el gran arquero ja, me mandó un mensajito diciendome que su viejo se había acordado de mí, de dónde nos conocíamos y por qué me resultaba tan familiar su cara arrugada, con ojeras marcadas y ojos saltones. ¡Claro! Era Pato, el del curso de Literatura. Ése que siempre estaba los Viernes que nos juntábamos. Ése que venía de Realicó siempre y tenía un humor magnifico.. en la vida y en su forma de escribir. Él, el mismo Pato, escribió, creó y luego leyó en uno de los encuentros un graciosisímo cuento de un tal Cacho jajaja Es irrepetible la historia, demasiada graciosa para ser contada de otra forma que la que él le encontró.
En fin, fue el último partido de Enero y me sorprendió un tipo al que no veía hacía meses. Era el padre de un amigo y por sobre todo un gran escritor al que admiro e intentaba seguir en las clases. Un grosso.
La última entrada, al menos desde acá. Saludos a todos y disfruten sus vacaciones.
Un abrazo a todos.
~See you
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