Había tragado el suficiente orgullo como para bajar los brazos. Tanto había alardeado de mi condición que hasta los sordos estaban atentos al más mínimo gemido. Un sólo amigo, el mudo, me invitaba a seguir y yo seguí. Con él nos entendemos. Más que nada porque yo soy ciego, no veo lo que ven los demás. Siempre algo más hay para descubrir, algo que ver. Todos miran lo que yo sin salir de la obviedad. Ser distinto es una virtud; el problema es cuando la ceguera ya no me deja ver mis errores y peor es cuando dejo de escuchar al mudo, bajo los brazos y vomito el orgullo.
Inspiración de tres minutos después de un baño. Acepto comentarios .
~See You
Tienes que conseguirte a alguien que sea tan orgulloso como vos, que vea lo mismo que vos.
ResponderEliminarPor que lo hay. Hay alguien que se siente un cero en la izquerda.
Buscate alguien que quiera ser diferente junto a ti