miércoles, 17 de agosto de 2011

Historia (1810 - 1820)



   Noche de alegrías, noche de felicidad. Pasó mucho tiempo y me daba un poco de miedo poner una entrada boluda luego de mi monumento a Nina, pero se me pasó el pudor y con la llegada de una nueva idea me volvieron las ganas. He de admitir que el echo de que River haya descendido en su momento me bloqueó casi totalmente. Hoy, 16 de agosto, empezamos a jugar este nuevo torneo y ¡vencimos! A Chacarita le dolió el gol de J. M. Díaz a los 6' de arrancado el partido. Sufrí como hacía rato que no lo hacía (digamos, de la promo con Belgrano), pero ni por casualidad lloré como aquel "fatídico" día. Una parte de mí se murió y aunque no lo reemplace al dolor ni lo oculte demasiado, pude sonreír. El infierno está encantador esta noche, dice una canción bien ricotera. 
   Pasó mucho en tanto tiempo sin encontrarnos, mis palabras y yo. Mi bloqueo resultó ser continental, al menos a mi persona. Pasó de todo, pero de todo. Cosas que me dan ganas de llorar, de pedir estar solo o de simplemente estar callado, en silencio y en paz. A veces las sonrisas invadían mi cara; lo cierto es que últimamente mi dicha no es demasiada buena y para nada seguida. Las razones: varias.. 
   Familia, yo, alterego, mi otro yo y mi recontra yo pelean simultáneamente en la batalla de mi interior. A eso le sumamos el exterior y el poupurri resulta escandalizante.




   En fin, mi idea originaria para poder volver a "animarme" a escribir fue repasar. Sí, sí, a repasar. El título nombra la materia de la que mañana tendré que encargarme ser amo y señor. Lo pasado, el pasado, de un mayo revolucionado en 1810 es imprescindible en mi evaluación y bueno, mi idea: escribir más o menos un resumen o un ensayo de lo que creo saber (a todo esto algo de ayuda le daremos con el cuadro sinóptico del que me encargué de terminar esta tarde). Aquí con ello: 


  Las ideas de la Ilustración, así como las novedades de la Independencia de Estados Unidos llegaron a toda América Latina y causó un boom en sus pobladores originarios o por lo menos no realistas, caso de los criollos. En el Virreinato del Río de la Plata las ideas pegaron fuerte y parejo. Puntualmente, las invasiones inglesas realizadas en 1806 y 1807 (las cuales fueron hechas por causa de la pérdida de las colonias en el norte del contintente, la inminente búsqueda de mercados ante el bloque continental aplicado por Napoleón y por la influencia de una Rev. Industrial que no dejaba de generar nuevas y redundantes "innovaciones") mostraron a los criollos porteños que podían organizar una defensa, combatir contra una potencia y salir airosos. Sumándole las continuas discusiones que se realizaban en reuniones secretas por todo Buenos Aires, fue el marco ideal para comenzar a maquinar una revolución. El echo se consumó en 1808, cuando Napoleón (emperador de Francia y sucesor del radical cambio que resultó ser la Rev. Francesa) invadió España con la excusa de "invadir" Portugal, poniendo en prisión a su rey: Fernando VII. La situación no podía ser más ideal y en el marco de lo sucedido un grupo reducido de gente importante llamó, en mayo de 1810, a un Cabildo abierto. 
   La revolución fue llevada a cabo: no fue para nada popular porque no fue comunicada previamente y por lo tanto la no masividad de la misma. En esta Primera Junta concordaron en que se debía no sólo hacer una Constitución, sino que también había que crear un mercado interno, formar la nación y el Estado nacional. Además, se dieron echos como: 
             * la deportación de Cisneros (virrey) y otros altos funcionarios; 
             * destitución de los miembros del cabildo;
             * no emplear españoles en los cargos públicos;
             * fusilar a los rebeldes cordobeses (encabezaron una contrarevolución para devolver el virreinato al poder). 

    Esta Primera Junta estaba dividida en dos bloques, que con sus formas de pensar, tenían exponentes en dos personas: Moreno, de ideas jacobinas/republicanas y un tanto centralistas; por otro lado Saavedra era más conservador. Estos sectores tuvieron profundos choques, idas y vuelta, aún después de la temprana muerte de Moreno, viajando a Europa. 

  A todo esto, ni la Primera Junta, ni la Junta Grande, ni el Primer ni Segundo Trinvirato pudieron establecer una Constitución y mucho menos un tipo de gobierno claro. Era tal la desorganización política y social que Buenos Aires se encontró beneficiada y perjudicaba a las ciudades del litoral y del interior con "sus beneficios": no tan sólo que no ponía trabas a los productos importados (que resultaban ser más baratos que los artesanales, locales), sino que no permitía la libre circulación de los ríos Paraná y Uruguay (produciendo un malestar en las ciudades del litoral) ni tampoco repartía las ganancias que la Aduana generaba. Estos vaivenes sólo empeoraban el malestar de las ciudades del litoral y del interior; sumándole la falta de una Constitución, se convocó a una Asamblea Constituyente (1813). 
  La ya nombrada asamblea creó una bandera, un himno y una escarapela nacional, mandó a acuñar la Moneda nacional, reemplazó Triunvirato por un Directorio Unipersonal; pero no lograron dictar la tan ansiada Constitución. A todo esto, no permitieron la participación de la Banda Oriental en la asamblea...


  Es así que a partir de 1814 pasamos a tener directores supremos: Posadas (1814 - 1815), Alvear (enero - abril 1815), Álvarez Thomas (1815 - 1816), Pueyrredón (1816 - 1819) y Rondeau (1819 - 1820).
  Inestabilidad política en el país y aún así el mundo seguía su complicado órden histórico. Era 1815 y en España, Fernando VII era liberado, volvía al trono y empezaba con la vuelta y los levantamientos realistas. Ante esto, San Martín, como muchos otros, querían que se declarara la Independencia (hasta ese momento la Primera Junta había decretado respeto y fidelidad a un rey ausente, como era el Fernando español.. ). El punto es que un nueve de julio, en 1816, en Tucumán (Buenos Aires lo había elegido como punto de flexibilidad con las ciudades del interior y litoral, además de la designación de Pueyrredón como director del Congreso, hombre que era respetado por todo el territorio) se declaró la Independencia, así como los derechos del Hombre. Más tarde, el Congreso fue trasladado a Buenos Aires ante el peligro de un ataque realista. Nuevamente, y ya me siento cansado de repetirlo, no se proclamó ninguna Constitución ni se decretó el tipo de gobierno...
  
   A la vez, se realizaba la Guerra de la Independencia. Se desarrolló el Plan Continental que consistía en liberar Chile del poder español y por mar atacar el Perú para destronar a los realistas. En Chile lo lograron en 1818, mientras que en Perú recién en 1821 San Martín pudo declarar la Independencia. Pero la guerra también tenía otros puntos de batalla: en Salta, Güemes evitaba el avance español, su abastecimiento y así desgastarlos; por otro lado, en la Banda Oriental (abandonada por Buenos Aires) Artigas se encargaba de combatir los ataques portugueses. 
  Todos estos gastos fueron subsidiados por el Estado, pero ese dinero se conseguía por impuestos (indirectos, aduaneros, al comercio exterior), contribuciones forzosas y adquisición de bienes enemigos, deudas públicas con comerciantes solicitadas por medio de un pagaré. En 1819, se podría decir casi un manotazo de ahogado de Pueyrredón, buscó más contrubuciones forzosas también realizadas a opositores políticos y el mismo Pueyrredón debió dejar más tarde el cargo de Director Supremo por las continuas amenazas y reenstricciones para seguir otorgando dinero a San Martín y su campaña libertadora.


   Claro está que la Independencia trajo beneficiados y relegados. Los últimos eran comerciantes locales o del Interior, indígenas y esclavos. Por otro lado, los beneficiados eran propietarios de tierras, comerciantes que buscaron revender prod. extranjeros. A su vez, la producción que más se benefició fue la ganadera con la exportación de carnes, cueros, animales, etc.; Bs As se enriqueció con los ingresos aduaneros por las exportaciones.
   Desde el litoral y el interior reclamaban la redistribución de los ingresos y la libre circulación de los ríos interiores. Un caso de ello fue Ferre, pero Buenos Aires, a estos reclamos respondía que por qué los consumidores comprarían algo caro cuando se podía obtener barato (productos extranjeros) o que ellos mantenían la guerra internacional, por lo que los ingresos aduaneros eran vitales para su cometido.
  Claramente el descontento con Buenos Aires de parte de todo el resto del país era importante...


  Aquí nos encontramos con las dos formas que se discutían por entonces, si el tipo de gobierno debía ser el federal o el central. Diferentes formas de pensar las de los galeritas o los caudillos.
   Por un lado, los unitarios eran en un 90% porteños, que ocupaban cargos políticos, eran abogados, comerciantes, periodistas, militares, etc. y pretendían un gobierno central fuerte, donde las ciudades no tuvieran un gobierno representativo, pero sí que respondieran ante la firme autoridad porteña. Proponían la libertad de comercio y librecambio, que sonaba a mentira, al igual que invertirían en capitales extranjeros para aumentar los bienes económicos y que redistribuirían los ingresos aduaneros.
  Por el otro lado, los federales correspondían más al interios y el litoral del país. Eran estancieron y grandes propietarios rurales que pretendían la organización de un poder central que se basara en el respeto por la autonomía de las provincias. En tanto a los proyectos económicos, los federales de Buenos Aires no querían entregar ni el puerto ni los ingresos, mientras que los federales del resto del país exigían no tan sólo los ingresos aduaneros, sino también la libre circulación de los ríos.
   
  Los caudillos eran líderes populares, que habían participado en las guerras de la independencia y aplicaban como forma de "gobierno" de sus tierras el personalismo y el clientelismo (relación desigual que se establece entre el patrón y sus "clientes", mediante la cual se intercambia fidelidad y obediencia por favores). Ellos controlaban los recursos económicos de su zona, así como defendían ideas políticas y tenían un propio reconocimiento entre caudillos. También era común un lazo de padrinazgo entre el patrón y los hijos de sus subordinados, lo que producía un ámbito más familiar, por así decirlo. 


  Volviendo a Bs As, en 1819, el Congreso aprobó una Constitución centralista. Los federales generaron fuertes rechazos y amenazaron con la guerra de no absolver el decreto. Pueyrredón termina renunciando a su cargo, asume Rondeau, quien sigue con el proyecto, aprueba tratos secretos con Europa y aucerda con las colonias portuguesas un ataque al Interior.
  El interior estalla. La reacción contra el régimen es armada.
  Se derrumbael gobierno central porteño y se firma el Tratado del Pilar (1820), donde se estableció el sistema de gobierno federal, que tenía como principio económico la libre navegación de los ríos..


Mi estudio llegaba hasta aquí, pero para cerrar la idea, luego del tratado cada provincia creó estatutos o una Constitución, aduanas interprovinciales y modos de gobierno (federales en su mayoría). Esto causó una gran inestabilidad tanto social como política en las Provincias (des)Unidas del Río de la Plata. Pero la historia continúa... y la noche no es eterna.




Bueno, pude terminar de cerrar más o menos la idea de lo que tenía que saber para mañana. Creo que estoy bien aprendido y bueno, mañana veremos. Espero no abandonar el blog y bla bla bla, tengo sueño. 


~See You

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