sábado, 12 de noviembre de 2011

JAmás imaginé que podría sentirme aZI

       La inspiración la puedo sacar de todos lados, incluyendo el más oscuro túnel. Sábato me lo enseñó. Mi abuelos, a su vez, forjaron la ilusión y las ganas con que los espero y recibo luego de sus viajes que derivan en nuestros encuentros. Los mismos pueden suceder en varios contextos, modificándose a sí mismo y al entorno interior de cada uno de nosotros. Elijo salir del mismo porque, a veces, es necesario; lo necesario siempre está por delante. Cuestiones de palabras, de frases y de tónica, que le da la magia a guiones de novelas o películas son los que me abstraen de la realidad, me la hacen ver por una cerradura muy chiquita y no me queda otra solución que imaginarme el mundo. Yo elijo. Tú eliges. Separo mis ideas con puntos que pueden seguir y también apartar al diferente sin llegar a discriminar.
       No soy quién.
       Admito mis errores, refuerzo mis virtudes y valoro mis pensamientos, por encima de toda otra persona. Peco de ser moral y honesto, aunque sea conmigo mismo. Busco no ser caprichoso, encontrarle la felicidad a los demás también, pero no siempre puedo.
      Admito, de nuevo, que me enamoro de vez en cuando. Solicito amor para salir de la sequía impuesta por la soledad, y las mágicas y contadas veces que realmente sentí amor y creí amar me hallé frente a un dilema moral, de los que suelo contestarle a los demás y evito a mí mismo. Me contradigo. Mi dilema, al fin: '¿Me enamoro de ella o de mí cuando estoy con ella?'
      La pregunta puede y suele tener respuesta. ¿Quién sabe al fin y al cabo si es conveniente contestarla? Al menos, por ahora, sí es conveniente hacerla. Sí voy a negar absurdas respuestas y conste que arranco la oración con sí para que no digan que es un pesimismo provocado, sino una solución a las ¿soluciones?

     Ver películas, desmembrarlas y gozarlas como tanto me gusta con la música y la literatura.
     Disfrutar el proceso, tener el placer.
     Esta noche, agradable y serena, estuve dos horas y más seguramente enamorándome poco a poco de una nueva película en mi vida. 'Into the wild' significará algo posiblemente y mis motivos y consecuencias quedarán a mi cargo.
     De momento les regalo una frase, a conciencia, de lo que engloba la búsqueda del yo interior para mí y para los demás.



'Hapiness only real when shared'

//

'La felicidad sólo es real cuando es compartida'


No quiero decir más, y el título es para una amiga. Creo que la quiero.
See You~

 

lunes, 26 de septiembre de 2011

Tributo a BB King

Tributo corto, sencillo y fácil de leer. Al no poder plasmar las palabras de mi mente desencajo a la regla buscandolas en la música y en mi querido blues. Acierto al escuchar cada una de las notas, de los bemoles que surcan el río del sonido y lo transforman en el lago más sereno y espejado de tanta tranquilidad. Aunque mueve y cómo. El sonido perpetúa en mis oídos, martillándo a más no poder con sus Les Paul o los gritos desaforados de los guitarristas (ya agotados de perseguir la perfección que alcanzan sus dedos) que estimulan un Rock me baby fácil.
Termina la canción, la guitarra se apaga, aparece el silencio y volvemos a la realidad. Increíble el éxtasis vivido, los sueños acorralados y bien resueltos con una guitarra mágica. Te hace volar bien alto y poder ver el mundo como es: tan chico; lleno de gente, lleno de música!

(A mi falta de voluntad para escribir entradas súmenle que en 5 min. entro a guitarra y voy a aprender este tema que supo componer Pappo; deseénme suerte!)

~See you

miércoles, 17 de agosto de 2011

Historia (1810 - 1820)



   Noche de alegrías, noche de felicidad. Pasó mucho tiempo y me daba un poco de miedo poner una entrada boluda luego de mi monumento a Nina, pero se me pasó el pudor y con la llegada de una nueva idea me volvieron las ganas. He de admitir que el echo de que River haya descendido en su momento me bloqueó casi totalmente. Hoy, 16 de agosto, empezamos a jugar este nuevo torneo y ¡vencimos! A Chacarita le dolió el gol de J. M. Díaz a los 6' de arrancado el partido. Sufrí como hacía rato que no lo hacía (digamos, de la promo con Belgrano), pero ni por casualidad lloré como aquel "fatídico" día. Una parte de mí se murió y aunque no lo reemplace al dolor ni lo oculte demasiado, pude sonreír. El infierno está encantador esta noche, dice una canción bien ricotera. 
   Pasó mucho en tanto tiempo sin encontrarnos, mis palabras y yo. Mi bloqueo resultó ser continental, al menos a mi persona. Pasó de todo, pero de todo. Cosas que me dan ganas de llorar, de pedir estar solo o de simplemente estar callado, en silencio y en paz. A veces las sonrisas invadían mi cara; lo cierto es que últimamente mi dicha no es demasiada buena y para nada seguida. Las razones: varias.. 
   Familia, yo, alterego, mi otro yo y mi recontra yo pelean simultáneamente en la batalla de mi interior. A eso le sumamos el exterior y el poupurri resulta escandalizante.




   En fin, mi idea originaria para poder volver a "animarme" a escribir fue repasar. Sí, sí, a repasar. El título nombra la materia de la que mañana tendré que encargarme ser amo y señor. Lo pasado, el pasado, de un mayo revolucionado en 1810 es imprescindible en mi evaluación y bueno, mi idea: escribir más o menos un resumen o un ensayo de lo que creo saber (a todo esto algo de ayuda le daremos con el cuadro sinóptico del que me encargué de terminar esta tarde). Aquí con ello: 


  Las ideas de la Ilustración, así como las novedades de la Independencia de Estados Unidos llegaron a toda América Latina y causó un boom en sus pobladores originarios o por lo menos no realistas, caso de los criollos. En el Virreinato del Río de la Plata las ideas pegaron fuerte y parejo. Puntualmente, las invasiones inglesas realizadas en 1806 y 1807 (las cuales fueron hechas por causa de la pérdida de las colonias en el norte del contintente, la inminente búsqueda de mercados ante el bloque continental aplicado por Napoleón y por la influencia de una Rev. Industrial que no dejaba de generar nuevas y redundantes "innovaciones") mostraron a los criollos porteños que podían organizar una defensa, combatir contra una potencia y salir airosos. Sumándole las continuas discusiones que se realizaban en reuniones secretas por todo Buenos Aires, fue el marco ideal para comenzar a maquinar una revolución. El echo se consumó en 1808, cuando Napoleón (emperador de Francia y sucesor del radical cambio que resultó ser la Rev. Francesa) invadió España con la excusa de "invadir" Portugal, poniendo en prisión a su rey: Fernando VII. La situación no podía ser más ideal y en el marco de lo sucedido un grupo reducido de gente importante llamó, en mayo de 1810, a un Cabildo abierto. 
   La revolución fue llevada a cabo: no fue para nada popular porque no fue comunicada previamente y por lo tanto la no masividad de la misma. En esta Primera Junta concordaron en que se debía no sólo hacer una Constitución, sino que también había que crear un mercado interno, formar la nación y el Estado nacional. Además, se dieron echos como: 
             * la deportación de Cisneros (virrey) y otros altos funcionarios; 
             * destitución de los miembros del cabildo;
             * no emplear españoles en los cargos públicos;
             * fusilar a los rebeldes cordobeses (encabezaron una contrarevolución para devolver el virreinato al poder). 

    Esta Primera Junta estaba dividida en dos bloques, que con sus formas de pensar, tenían exponentes en dos personas: Moreno, de ideas jacobinas/republicanas y un tanto centralistas; por otro lado Saavedra era más conservador. Estos sectores tuvieron profundos choques, idas y vuelta, aún después de la temprana muerte de Moreno, viajando a Europa. 

  A todo esto, ni la Primera Junta, ni la Junta Grande, ni el Primer ni Segundo Trinvirato pudieron establecer una Constitución y mucho menos un tipo de gobierno claro. Era tal la desorganización política y social que Buenos Aires se encontró beneficiada y perjudicaba a las ciudades del litoral y del interior con "sus beneficios": no tan sólo que no ponía trabas a los productos importados (que resultaban ser más baratos que los artesanales, locales), sino que no permitía la libre circulación de los ríos Paraná y Uruguay (produciendo un malestar en las ciudades del litoral) ni tampoco repartía las ganancias que la Aduana generaba. Estos vaivenes sólo empeoraban el malestar de las ciudades del litoral y del interior; sumándole la falta de una Constitución, se convocó a una Asamblea Constituyente (1813). 
  La ya nombrada asamblea creó una bandera, un himno y una escarapela nacional, mandó a acuñar la Moneda nacional, reemplazó Triunvirato por un Directorio Unipersonal; pero no lograron dictar la tan ansiada Constitución. A todo esto, no permitieron la participación de la Banda Oriental en la asamblea...


  Es así que a partir de 1814 pasamos a tener directores supremos: Posadas (1814 - 1815), Alvear (enero - abril 1815), Álvarez Thomas (1815 - 1816), Pueyrredón (1816 - 1819) y Rondeau (1819 - 1820).
  Inestabilidad política en el país y aún así el mundo seguía su complicado órden histórico. Era 1815 y en España, Fernando VII era liberado, volvía al trono y empezaba con la vuelta y los levantamientos realistas. Ante esto, San Martín, como muchos otros, querían que se declarara la Independencia (hasta ese momento la Primera Junta había decretado respeto y fidelidad a un rey ausente, como era el Fernando español.. ). El punto es que un nueve de julio, en 1816, en Tucumán (Buenos Aires lo había elegido como punto de flexibilidad con las ciudades del interior y litoral, además de la designación de Pueyrredón como director del Congreso, hombre que era respetado por todo el territorio) se declaró la Independencia, así como los derechos del Hombre. Más tarde, el Congreso fue trasladado a Buenos Aires ante el peligro de un ataque realista. Nuevamente, y ya me siento cansado de repetirlo, no se proclamó ninguna Constitución ni se decretó el tipo de gobierno...
  
   A la vez, se realizaba la Guerra de la Independencia. Se desarrolló el Plan Continental que consistía en liberar Chile del poder español y por mar atacar el Perú para destronar a los realistas. En Chile lo lograron en 1818, mientras que en Perú recién en 1821 San Martín pudo declarar la Independencia. Pero la guerra también tenía otros puntos de batalla: en Salta, Güemes evitaba el avance español, su abastecimiento y así desgastarlos; por otro lado, en la Banda Oriental (abandonada por Buenos Aires) Artigas se encargaba de combatir los ataques portugueses. 
  Todos estos gastos fueron subsidiados por el Estado, pero ese dinero se conseguía por impuestos (indirectos, aduaneros, al comercio exterior), contribuciones forzosas y adquisición de bienes enemigos, deudas públicas con comerciantes solicitadas por medio de un pagaré. En 1819, se podría decir casi un manotazo de ahogado de Pueyrredón, buscó más contrubuciones forzosas también realizadas a opositores políticos y el mismo Pueyrredón debió dejar más tarde el cargo de Director Supremo por las continuas amenazas y reenstricciones para seguir otorgando dinero a San Martín y su campaña libertadora.


   Claro está que la Independencia trajo beneficiados y relegados. Los últimos eran comerciantes locales o del Interior, indígenas y esclavos. Por otro lado, los beneficiados eran propietarios de tierras, comerciantes que buscaron revender prod. extranjeros. A su vez, la producción que más se benefició fue la ganadera con la exportación de carnes, cueros, animales, etc.; Bs As se enriqueció con los ingresos aduaneros por las exportaciones.
   Desde el litoral y el interior reclamaban la redistribución de los ingresos y la libre circulación de los ríos interiores. Un caso de ello fue Ferre, pero Buenos Aires, a estos reclamos respondía que por qué los consumidores comprarían algo caro cuando se podía obtener barato (productos extranjeros) o que ellos mantenían la guerra internacional, por lo que los ingresos aduaneros eran vitales para su cometido.
  Claramente el descontento con Buenos Aires de parte de todo el resto del país era importante...


  Aquí nos encontramos con las dos formas que se discutían por entonces, si el tipo de gobierno debía ser el federal o el central. Diferentes formas de pensar las de los galeritas o los caudillos.
   Por un lado, los unitarios eran en un 90% porteños, que ocupaban cargos políticos, eran abogados, comerciantes, periodistas, militares, etc. y pretendían un gobierno central fuerte, donde las ciudades no tuvieran un gobierno representativo, pero sí que respondieran ante la firme autoridad porteña. Proponían la libertad de comercio y librecambio, que sonaba a mentira, al igual que invertirían en capitales extranjeros para aumentar los bienes económicos y que redistribuirían los ingresos aduaneros.
  Por el otro lado, los federales correspondían más al interios y el litoral del país. Eran estancieron y grandes propietarios rurales que pretendían la organización de un poder central que se basara en el respeto por la autonomía de las provincias. En tanto a los proyectos económicos, los federales de Buenos Aires no querían entregar ni el puerto ni los ingresos, mientras que los federales del resto del país exigían no tan sólo los ingresos aduaneros, sino también la libre circulación de los ríos.
   
  Los caudillos eran líderes populares, que habían participado en las guerras de la independencia y aplicaban como forma de "gobierno" de sus tierras el personalismo y el clientelismo (relación desigual que se establece entre el patrón y sus "clientes", mediante la cual se intercambia fidelidad y obediencia por favores). Ellos controlaban los recursos económicos de su zona, así como defendían ideas políticas y tenían un propio reconocimiento entre caudillos. También era común un lazo de padrinazgo entre el patrón y los hijos de sus subordinados, lo que producía un ámbito más familiar, por así decirlo. 


  Volviendo a Bs As, en 1819, el Congreso aprobó una Constitución centralista. Los federales generaron fuertes rechazos y amenazaron con la guerra de no absolver el decreto. Pueyrredón termina renunciando a su cargo, asume Rondeau, quien sigue con el proyecto, aprueba tratos secretos con Europa y aucerda con las colonias portuguesas un ataque al Interior.
  El interior estalla. La reacción contra el régimen es armada.
  Se derrumbael gobierno central porteño y se firma el Tratado del Pilar (1820), donde se estableció el sistema de gobierno federal, que tenía como principio económico la libre navegación de los ríos..


Mi estudio llegaba hasta aquí, pero para cerrar la idea, luego del tratado cada provincia creó estatutos o una Constitución, aduanas interprovinciales y modos de gobierno (federales en su mayoría). Esto causó una gran inestabilidad tanto social como política en las Provincias (des)Unidas del Río de la Plata. Pero la historia continúa... y la noche no es eterna.




Bueno, pude terminar de cerrar más o menos la idea de lo que tenía que saber para mañana. Creo que estoy bien aprendido y bueno, mañana veremos. Espero no abandonar el blog y bla bla bla, tengo sueño. 


~See You

sábado, 28 de mayo de 2011

Ni na ni fu ni fa

Bueno, esta vez entro por algo concreto. Mi perra Nina murió hace ya un tiempo, pero no quita las muchas cosas que siento por su ausencia. Escribí algo, no sé si es bueno, no se si es malo... es una muestra de lo que pasó. De esto tratará esta entrada.

Sin más vueltas que darle, aquí les dejo lo que escribí:

    Los relojes recién ahora me indican que es el momento, porque antes, ahogado en lágrimas que no pudieron salir no me atreví a escribir. No intento buscar un cierre a mi pena, sería incapaz. ‘No hay dolor que duela más que el dolor del alma/ no se aleja así nomás’ dice una triste melodía de cierta banda charrúa. En mi caso es absurdo probar explicarles la causa de mi melancolía teniendo en cuenta que lo que uno siente es único y no hay dos personas que sientan idéntico dolor ante las pérdidas; aún así lo haré. Mi pérdida fue terrible y usted podrá imaginarse la muerte. Debo asegurarle que nada alejado de la realidad está, pero no fue una persona: aún no viví la desesperación de no escuchar más el te quiero de un ser querido o recibir los abrazos que tan bien me hacen cuando estoy mal. No. Yo perdí la alegría y la energía a la vez, pasando de saludar y ser bien recibido por mi amada perra a sufrir su ausencia.
    Imborrable me resulta mi último adiós cuando, yéndome y a sabiendas de que esa noche no estaría en casa, la saludé de forma especial por ese no se qué de sentir que al volver de mi escapada ya no estaría. Inconcientemente la despedí, sin imaginar lo que vendría, porque sólo se iba para ser castrada. Esperaba verla al día siguiente, menos enérgica por la operación, pero verla. Ella que siempre me esperaba a mi vuelta, se alegraba por mí y saltaba sobre mí, molestando lo suficiente como para recibir un par de retos, prontos deshechos en cariños y abrazos. Pariente directa de la perra de mis primas que la tuvo junto a muchos otros cachorritos hermosos, ya había sufrido la separación de sus hermanos y hermanas e incluso el cambio de ciudad; la noche que su hermano a la distancia murió, ella lloró. Yo no sé si alguien lejano habrá sufrido por su adiós, sólo sé que la extraño.
    Su hermana de aventuras, su compañera de hazañas se quedó sola en el patio de mi casa y llora a veces. A mi otra perra trato de darle esos mimos que necesita, aunque mi pena sea igual o peor que la suya.
    Ese día murió en la veterinaria. Por más que fue mi reclamo prioritario, ya de nada sirve si influyó la mano del médico o no. Mis recuerdos van desde cómo mi vieja esperó a que subiera mi hermana al auto, cómo nos miró, cuán llorosos estaban sus ojos y las palabras: Nina se murió. Mi reacción fue mirar hacia fuera sin mirar, dentro mío se desataba un desplomo de sensaciones e ideas. Sin embargo, no pude llorar. Sí sentía los pucheros de mi hermana, el llanto silencioso de mi mamá al manejar, pero no pude llorar. Me sentí un hijo de puta, una basura; ahí nomás busqué un culpable: mi vieja era responsable de haber decidido que fueran castradas, y a pesar de mis intentos por no hacerla sentir mal, estoy seguro que mi silencio y una contestación cargada de bronca y dolor al almorzar fue demasiado frío para su resquebrajado corazón. Aún así no caía en la cuenta de que no vería más a mi perra con vida, recibiéndome. Seguía sin llorar. Con dolor y en silencio, traté de continuar con mis actividades si bien me resultaba difícil.
    Pude soportar sin llorar a pesar de querer hasta cerca de la noche, cuando en el fondo de mi patio debíamos enterrarla. Me costó salir caminando desde mi habitación hasta donde estaban mis hermanos, parados al lado del pozo. En el piso yacían dos bolsas unidas de gran tamaño y puedo jurar que hasta ahí seguía sin poder llorar. Fue en el momento que mi vieja me pidió ayuda para sacarla de las bolsas que, al correr una de ellas, la cabeza cayó inerte, seca y sin vida. Me alejé dando dos pasos hacia atrás y traté de ocultar mis lágrimas que recién ahí florecían. Fue un llanto mudo, pero muy sincero, como hacía rato que no lloraba. Esa imagen fue la muestra de que era verdad: estaba muerta y no había vuelta atrás… Mi hermano pudo ayudar a mi mamá de tirar su fallecido cuerpo en el pozo. La noche nos pisaba los talones, pero terminamos de tapar el pozo.
    Debo admitir que al recordar y escribir esto se me mojaron los ojos. Extraño muchísimo a mi perra y el dolor sigue acá, por más que el tiempo lo intente esconder fallidamente. No es ni mi forma de despedirla ni de recordarla, sólo es una expresión de lo que sentí -o mejor dicho, sigo sintiendo desde- ese cuatro de mayo de dos mil once.

No quiero decir nada más.

~See you

sábado, 21 de mayo de 2011

Simplemente fútbol I

   En sus tiempos Pelé corrió más de cuarenta metros para dejar en ridículo al contrario. Arrancando por la derecha sobrepasó con un sólo toque a tres rivales, deslumbrando con su velocidad. Llegó al cuarto y enganchó sutilmente hacia afuera, desestabilizando cualquier esperanza que tuviera de pararlo; seguramente vio a otro más que atinaba a acercarse, pero casi cayéndose logró acomodarla hacia dentro y el rival, sin chances no puedo evitar que este astro que nos otorgó el fútbol, definiera con un zurdazo cruzado. El arquero, un cono pequeño al que el brasilero no le costó eludir en su remate. GOLAZO.

Años después, Independiente jugaba quizás el partido más emblemático de su historia, porque la Juventus llegaba y llegaba, estampó un penal en el palo y los del rojo no podían hacer pie. Aún así apareció el bocha, mezcla de sueño y fútbol eterno, separando la ficción de la realidad y escribiendo páginas y páginas de gloria en silencio. Cuando todo parecía indicar el inminente gol de la juve, Bochini recibió un pase de espaldas al arco, fue a girar y ya venían a atorarlo. Ese toque mágico, único, que alejaba la pelota del pie rival le dejó disponible avanzar unos metros, por pocos que hayan sido: antes de que uno de los back de ellos salieran tocó la pelota a Bertoni y picó buscando la pared. Al recibirla recién levantó la vista: un arquero que salió a atorar, medio equipo en el área de la juve y su imperdurable magia; de la galera, de los rincones donde sólo algunos pueden imaginar goles asombrosos, para luego realizarlos, Carlos Bochini empaló la pelota y la picó magistralmente, alejándola del vencido arquero, acercándola al gol. Y fue así que el 1 a 0 se estampó para siempre en el marcador y la Intercontinental fue para un equipo argentino nuevamente.

Mágicos y profesionales, históricos y consagrados. Lograban lo que otros no podían y quedaron en la historia por ello. Sin poder superar al más grande de todos los tiempos, fueron grandes. De ÉL no se puede hablar, todos sabemos sus hazañas, pero recordar tiempos, lujos y goles de grandes no más grandes que el Diego, me llena de fútbol los ojos.

 Espero poder lograr buscar y conseguir más momentos que recordar y plasmar con mis palabras, pero esto fue todo por hoy.

~See you